- Un estudio analiza uno de los compactos objetos rojizos descubiertos en el universo primitivo y atribuye su aspecto a una envoltura de gas.
- El resultado podría obligar a revisar algunas estimaciones sobre la masa de los agujeros negros presentes en estas fuentes.
Los llamados little red dots, pequeños objetos extremadamente compactos y rojizos descubiertos en grandes cantidades gracias al telescopio espacial James Webb, continúan generando preguntas sobre la formación temprana de los agujeros negros.
Un nuevo estudio publicado en Nature propone que, al menos en uno de estos objetos, el característico color rojo no procede principalmente del polvo, como ocurre en muchas galaxias oscurecidas, sino de una envoltura extremadamente densa de gas alrededor de un agujero negro en crecimiento.
Esta diferencia no es únicamente estética. El gas puede modificar también la forma en la que aparecen determinadas líneas espectrales utilizadas por los astrónomos para calcular propiedades del agujero negro.
Los investigadores sostienen que parte de la anchura observada en esas líneas podría producirse por fenómenos de dispersión dentro del propio gas y no únicamente por la velocidad del material que orbita alrededor del agujero negro.
Si este mecanismo se confirma en más objetos, algunas estimaciones de masa realizadas hasta ahora para estos agujeros negros primitivos podrían estar sobrevaloradas.
El trabajo no demuestra que todos los little red dots tengan el mismo origen. Esta población probablemente reúne objetos con propiedades diferentes y continuará siendo uno de los objetivos de estudio prioritarios del James Webb.










