- El país dominante concentra de media el 72% del refinado de los principales minerales energéticos, dos puntos más que en 2023.
- Una aplicación completa de los controles chinos sobre tierras raras pondría en riesgo producción exterior valorada en 6,5 billones de dólares anuales.
La transición energética y la expansión de la inteligencia artificial dependen de materiales producidos y procesados mediante cadenas de suministro muy concentradas. La Agencia Internacional de la Energía ha actualizado este 16 de julio su diagnóstico mundial y advierte de que los controles comerciales ya han convertido una vulnerabilidad teórica en un problema industrial concreto. La oferta prevista ha mejorado para algunos minerales, pero la seguridad del conjunto no avanza al mismo ritmo.
El informe examina desde el cobre, el litio y el cobalto hasta materiales menos conocidos, pero esenciales para semiconductores, baterías, turbinas, redes eléctricas, robótica, sistemas digitales y equipamiento aeroespacial.
Los precios han vuelto a subir
Después del descenso registrado durante los años anteriores, los precios de numerosos minerales críticos se recuperaron en 2025 y durante los primeros meses de 2026.
Entre enero de 2025 y abril de 2026, el aluminio, el cobre y el estaño se encarecieron conjuntamente alrededor de un tercio. El cobre alcanzó máximos históricos, según la Agencia Internacional de la Energía.
La subida fue aún más pronunciada en algunos materiales para baterías. El litio duplicó con creces su precio por el crecimiento del almacenamiento energético y las restricciones de oferta. El cobalto se encareció cerca de un 130%, en gran medida por las limitaciones exportadoras de la República Democrática del Congo.
Los minerales estratégicos con mercados pequeños también registraron fuertes movimientos. Sus precios se duplicaron en conjunto, mientras que el tungsteno multiplicó por seis su cotización.
Estas variaciones no se trasladan automáticamente en la misma proporción al precio de un coche, una batería o un dispositivo. Los minerales representan una parte limitada del coste final, pero su ausencia puede detener completamente una cadena de producción.
Europa paga más por varios materiales
El informe revela una diferencia considerable entre los precios internos chinos y los que afrontan los compradores europeos.
El galio, el disprosio y el terbio cuestan actualmente en Europa alrededor de cinco veces más que en el mercado doméstico chino. El germanio se aproxima a tres veces el precio registrado en China.
El galio y el germanio se utilizan en determinados semiconductores y sistemas electrónicos. El disprosio y el terbio intervienen en imanes permanentes de altas prestaciones, presentes en motores eléctricos, turbinas eólicas y otras aplicaciones industriales.
La diferencia refleja tanto las restricciones comerciales como la dificultad para encontrar proveedores alternativos. No significa que todos los fabricantes europeos paguen exactamente el mismo precio, ya que los contratos, la calidad, el volumen y el grado de procesamiento modifican el coste real.
El refinado continúa concentrándose
Extraer un mineral no basta para incorporarlo a una batería o un componente electrónico. Debe refinarse y transformarse hasta alcanzar la pureza y las características requeridas por cada aplicación.
Durante los dos últimos años, Indonesia concentró buena parte del crecimiento del níquel refinado, mientras que China dominó el aumento de la oferta procesada de otros minerales energéticos.
Si se excluyen las tierras raras, la cuota media del principal país refinador aumentó desde el 70% en 2023 hasta el 72% en 2025. En manganeso, níquel y grafito, prácticamente todo el crecimiento de la oferta refinada procedió del proveedor dominante.
Las tierras raras fueron una excepción parcial. Nuevos proyectos estadounidenses y el incremento de la producción en Malasia redujeron modestamente la concentración. La AIE considera que este caso demuestra que la inversión y las políticas específicas pueden diversificar una cadena, aunque el proceso requiere años.
Los controles de exportación ya afectan a las fábricas
China introdujo en abril de 2025 controles sobre siete tierras raras pesadas. La medida tuvo efectos en industrias consumidoras y obligó a algunos fabricantes de automóviles a reducir la actividad o interrumpir temporalmente operaciones.
Las restricciones se ampliaron en octubre de 2025, aunque parte de su aplicación quedó suspendida durante un año, hasta noviembre de 2026.
La AIE calcula que una aplicación completa de esas medidas podría poner en riesgo producción realizada fuera de China por valor de 6,5 billones de dólares anuales. La cifra engloba actividades de automoción, energía, alta tecnología y defensa que dependen directa o indirectamente de estos materiales.
Los controles también alcanzaron puntos críticos de la cadena de baterías, como materiales para cátodos, grafito para ánodos, equipos industriales y determinadas tecnologías de fabricación.
Una interrupción total del comercio de grafito apto para baterías podría afectar a más de 300.000 millones de dólares anuales de producción exterior. Es un escenario de riesgo, no una previsión de que esa interrupción vaya a producirse necesariamente.
Mejoran las previsiones de litio y cobre, pero persisten déficits
Los proyectos anunciados reducen parcialmente la diferencia prevista entre oferta y demanda de cobre y litio durante la próxima década. Sin embargo, la AIE continúa anticipando déficits en ambos mercados hasta 2035.
En el caso del cobre, la carencia proyectada para 2035 se ha reducido desde aproximadamente el 30% estimado el año pasado hasta el 25%. El avance de proyectos en la República Democrática del Congo y Zambia explica parte de la mejora.
El cobalto presenta el movimiento contrario. Las nuevas cuotas de exportación congoleñas han creado una posible brecha de suministro que no aparecía con la misma intensidad en la edición anterior.
Estas previsiones dependen de que los proyectos anunciados consigan financiación, permisos, infraestructuras y capacidad técnica, y de que entren en funcionamiento dentro del calendario previsto.
Menos inversión cuando la demanda sigue creciendo
La inversión mundial en minerales críticos disminuyó un 9% durante 2025, interrumpiendo varios años de crecimiento. El gasto en metales para baterías cayó más de un 20% y las compañías de litio recortaron sus inversiones alrededor de un 40%.
La exploración también retrocedió más de un 10%. El gasto relacionado con litio y níquel se redujo cerca de un 45%, aunque aumentó la inversión destinada al cobre.
La financiación pública comprometida por las economías avanzadas alcanzó aproximadamente 65.000 millones de dólares en 2025, más de cuatro veces la cantidad de 2023. La AIE advierte, no obstante, de que comprometer fondos no equivale a desembolsarlos ni garantiza que los proyectos lleguen a producir.
Existe además un desequilibrio entre la apertura de minas y la creación de plantas de refinado, fabricación de componentes y reciclaje. Diversificar únicamente la extracción mantiene la dependencia si el material debe enviarse después al mismo país para procesarlo.
Qué puede significar para los coches eléctricos
Los minerales críticos representan aproximadamente una cuarta parte del coste de una celda de batería, pero solo alrededor del 3% del precio medio de un vehículo eléctrico completo.
Las tierras raras suponen cerca del 40% del coste de un imán permanente, aunque representan menos del 1% del valor de un automóvil.
Por ello, una subida moderada del material puede tener un impacto limitado sobre el precio final. Según los cálculos de la AIE, triplicar el precio de las tierras raras elevaría el coste de un coche alrededor de un 0,1%. Triplicar conjuntamente los materiales de batería aumentaría aproximadamente un 5% el precio de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento.
El principal riesgo industrial no es únicamente el encarecimiento. Una fábrica puede absorber una subida limitada, pero no puede mantener la producción si deja de recibir un componente sin sustituto homologado.
Reservas estratégicas y reciclaje
La Agencia Internacional de la Energía plantea que las reservas estratégicas pueden proporcionar tiempo para reaccionar ante interrupciones temporales.
Para los once materiales de alto riesgo analizados, calcula que mantener existencias fuera del proveedor dominante tendría un coste anual neto inferior a 900 millones de dólares. Esa cantidad sería reducida en comparación con el valor industrial expuesto a un corte de suministro.
El reciclaje también puede aliviar parte de la presión. Con las políticas actuales, la aportación media del material reciclado podría aumentar desde aproximadamente el 10% actual hasta cerca del 20% en 2040.
El cobre y el cobalto disponen de cadenas de reciclaje relativamente consolidadas. El litio, el níquel y los imanes de tierras raras ofrecen mayor margen de crecimiento a medida que lleguen al final de su vida las primeras grandes generaciones de baterías, coches eléctricos y turbinas.
La capacidad de reciclaje también está concentrada. China posee más de tres cuartas partes del pretratamiento mundial de baterías y alrededor del 90% de la recuperación de materiales.
No existe una solución inmediata
Abrir una mina nueva no resuelve por sí sola la dependencia. También hacen falta tecnología de separación y refinado, maquinaria especializada, energía, agua, personal formado, permisos y clientes dispuestos a contratar suministros alternativos.
Los proyectos de refinado situados fuera del país dominante presentan costes de capital entre un 20% y más de un 150% superiores. Sus costes operativos son, de media, alrededor de un 50% más altos.
La AIE propone tratar esa diferencia como una prima de seguridad: un coste adicional destinado a evitar que toda una industria dependa de una sola procedencia. Su financiación puede combinar reservas, contratos a largo plazo, garantías públicas, créditos, compromisos de compra y requisitos de diversificación.
El nuevo informe no anticipa una escasez inmediata de todos los minerales ni permite atribuir cada subida de precios a un único país. Sí muestra que baterías, redes eléctricas, vehículos, chips y sistemas de inteligencia artificial comparten dependencias materiales que deben analizarse junto a su consumo energético y capacidad de fabricación.
El dato relevante para los próximos meses será comprobar si los compromisos públicos se convierten en plantas de refinado, reciclaje y fabricación operativas. Sin esa infraestructura intermedia, el aumento de la extracción apenas modificará los puntos donde realmente se concentra el riesgo.








