Inicio / Investigación y descubrimientos / Los “minicerebros” de laboratorio imitan muchas células reales, pero pierden parte del calendario que organiza su desarrollo

Los “minicerebros” de laboratorio imitan muchas células reales, pero pierden parte del calendario que organiza su desarrollo

  • Un estudio publicado en Nature encuentra que los progenitores neuronales de los organoides muestran más plasticidad y producen linajes menos diversos que en el cerebro.
  • Los resultados apuntan a señales procedentes del entorno celular real que todavía faltan en estos modelos cultivados a partir de células madre.

Los organoides cerebrales se han convertido en una herramienta importante para estudiar procesos del desarrollo sin trabajar directamente sobre un cerebro completo. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature muestra que estos sistemas reproducen solo una parte de la organización que guía la formación real de la corteza cerebral.

El trabajo se centra en los progenitores de glía radial, células esenciales durante el desarrollo porque dan lugar a las neuronas excitadoras de la corteza. En un cerebro en desarrollo, estos progenitores siguen una progresión temporal relativamente organizada: primero aumentan su número y posteriormente pasan a generar distintos tipos de neuronas.

Los investigadores desarrollaron una tecnología de seguimiento celular en organoides corticales procedentes de células madre embrionarias de ratón y compararon su comportamiento con el observado en el cerebro durante el desarrollo.

A nivel molecular, las semejanzas eran importantes. Los organoides generaban poblaciones celulares comparables y las células activaban programas genéticos similares. La diferencia apareció al reconstruir la historia de células individuales y de sus descendientes.

En los organoides, los progenitores mostraban mayor plasticidad en su capacidad de proliferación y una progresión temporal menos estereotipada que la observada dentro del organismo. Sus linajes también terminaban produciendo una diversidad menor de determinados tipos de neuronas corticales.

El resultado sugiere que no todo el programa necesario para construir la corteza se encuentra contenido de forma autónoma dentro de cada célula. Parte de la información parece depender de señales externas proporcionadas por el nicho celular y por otras estructuras presentes en el cerebro real pero ausentes o incompletas en los organoides.

Esta limitación no invalida estos modelos. Los organoides continúan siendo útiles precisamente porque reproducen aspectos del desarrollo en un entorno controlado. El trabajo indica, sin embargo, que sus resultados no pueden trasladarse automáticamente a un cerebro completo y que determinadas preguntas sobre tiempo, diversidad celular o interacción con el entorno necesitan modelos adicionales.

Además, el estudio se realizó utilizando sistemas derivados de células madre de ratón. Sus conclusiones ayudan a comprender los principios de estos modelos experimentales, pero no equivalen directamente a demostrar que los organoides humanos presentan exactamente las mismas diferencias.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *