- La incertidumbre global para los primeros 2.000 metros ha bajado desde unos 111 zettajulios en 1955-1965 hasta alrededor de 19 en 2014-2023.
- El análisis estima que el océano superior ha acumulado 449 zettajulios adicionales desde 1955 y detecta una aceleración reciente pequeña pero estadísticamente robusta.
El océano almacena la mayor parte del exceso de energía que queda atrapado en el sistema climático, pero reconstruir cuánto calor acumulaba hace décadas resulta mucho más difícil que medir su temperatura actual. Un estudio publicado este 29 de agosto en Nature Communications cuantifica de forma conjunta las principales fuentes de error y concluye que la incertidumbre de las estimaciones globales para los primeros 2.000 metros se ha reducido aproximadamente seis veces desde mediados del siglo XX.
El equipo construyó un gran conjunto de estimaciones alternativas en el que modificó ocho grupos de posibles errores relacionados con observaciones, cobertura espacial, métodos de interpolación, controles de calidad y referencias climatológicas. La incertidumbre global, medida mediante el rango utilizado por los autores, pasa de aproximadamente 111 zettajulios durante 1955-1965 a unos 19 zettajulios entre 2014 y 2023. Buena parte de esa mejora procede de contar con muchas más observaciones y reducir los huecos del mapa oceánico.
Las redes modernas han cambiado especialmente la situación. Miles de flotadores autónomos del programa Argo descienden periódicamente a distintas profundidades y transmiten perfiles de temperatura y salinidad desde enormes regiones del planeta. Durante décadas anteriores, los datos procedían de campañas mucho más irregulares, barcos y dispositivos con características diferentes, lo que obliga a reconstruir zonas que nunca fueron observadas directamente en un momento determinado.
Pese a esas limitaciones históricas, el análisis encuentra una señal de calentamiento muy superior a los márgenes de error. Entre 1955 y la actualidad, los primeros 2.000 metros del océano habrían ganado aproximadamente 449 zettajulios de energía, con un intervalo estimado de entre 385 y 519 zettajulios. Un zettajulio equivale a 10²¹ julios, por lo que incluso diferencias aparentemente pequeñas en esta unidad representan cantidades inmensas de energía.
Para el periodo 2005-2023, el calentamiento medio se sitúa en torno a 10,9 zettajulios por año dentro del intervalo calculado. El estudio identifica además un incremento reciente del ritmo de calentamiento de aproximadamente 0,34 vatios por metro cuadrado por década. Los autores lo califican como pequeño en magnitud pero robusto estadísticamente, porque sigue apareciendo al considerar simultáneamente las distintas fuentes de incertidumbre.
La investigación no elimina todos los problemas de medición. En la actualidad, el control de calidad se ha convertido en una de las principales fuentes de error porque las regiones con remolinos y variabilidad intensa pueden producir valores extremos difíciles de distinguir de fallos instrumentales. El trabajo sirve precisamente para mostrar dónde conviene mejorar la red de observación y qué incertidumbres siguen dominando cada periodo histórico.









