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Una microvejiga humana con orina en movimiento muestra por qué algunas infecciones urinarias resisten tratamientos que funcionan en el laboratorio

Chip microfluidico con tejido poroso rosa
  • El modelo tridimensional permite a E. coli adherirse, invadir el tejido y formar reservorios protegidos bajo condiciones de flujo urinario.
  • Nitrofurantoína y bacteriófagos tuvieron limitaciones por separado, mientras la combinación mejoró los resultados dentro del sistema experimental.

Las bacterias responsables de muchas infecciones urinarias se comportan de manera diferente cuando el laboratorio reproduce algunas de las condiciones físicas de una vejiga real. Investigadores de University College London han desarrollado un modelo tridimensional de tejido vesical humano por el que circula orina y lo han utilizado para estudiar infecciones por Escherichia coli uropatógena. El sistema, descrito en Nature Communications, pretende cubrir parte de la distancia que existe entre los cultivos celulares convencionales y el entorno del órgano humano.

Bajo esas condiciones de flujo, las bacterias pudieron adherirse al tejido, invadirlo y establecer reservorios intracelulares protegidos. Ese comportamiento es relevante para estudiar las infecciones recurrentes, porque las poblaciones bacterianas ocultas dentro de las células pueden resultar más difíciles de eliminar. Cuando el equipo probó nitrofurantoína, un antibiótico utilizado habitualmente contra determinadas infecciones urinarias, el tratamiento que funcionaba bien en condiciones de laboratorio más sencillas tuvo dificultades para erradicar completamente la infección en la microvejiga.

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Los investigadores evaluaron asimismo una mezcla de bacteriófagos, virus capaces de infectar bacterias. Utilizados por separado, los fagos también encontraron limitaciones en el entorno sometido a flujo, pero su combinación con el antibiótico mejoró los resultados obtenidos en el modelo. Los experimentos indican además que los fagos pueden reducir algunos de los reservorios bacterianos protegidos y modificar señales tempranas de defensa del tejido, dos observaciones que deberán estudiarse con mayor profundidad.

La investigación no es un ensayo clínico y no demuestra que administrar bacteriófagos junto a nitrofurantoína vaya a resolver infecciones urinarias recurrentes en pacientes. La terapia con fagos tampoco forma parte del tratamiento rutinario de estas infecciones, y siguen abiertas cuestiones sobre su administración, selección y eficacia. El avance inmediato es metodológico: disponer de un modelo humano más dinámico para descartar estrategias que parecen eficaces en ensayos simples antes de llevarlas a estudios más costosos y complejos.

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