- El modelo utiliza más de 785 terremotos lejanos registrados entre 2017 y 2024 para reconstruir la velocidad de las ondas sísmicas bajo la isla.
- Las principales anomalías aparecen bajo agrupaciones de sismicidad local y son compatibles con acumulación de magma, desgasificación e interacción con el sistema hidrotermal.
Un nuevo modelo tridimensional del subsuelo de Tenerife ofrece una de las imágenes más detalladas obtenidas hasta ahora de su sistema magmático profundo. El trabajo, publicado el 23 de agosto en Scientific Reports, utiliza más de 785 eventos sísmicos lejanos registrados entre 2017 y 2024 para reconstruir velocidades de ondas S hasta unos 50 kilómetros de profundidad y localizar zonas donde las propiedades de los materiales difieren claramente del entorno.
Los investigadores identifican una corteza oceánica de elevada velocidad de aproximadamente diez kilómetros de espesor y, bajo ella, una capa mucho más heterogénea con cuatro grandes zonas de baja velocidad sísmica. Este tipo de anomalía puede aparecer cuando las rocas presentan temperaturas elevadas, fluidos o material parcialmente fundido, por lo que los autores combinaron la información sísmica con datos petrológicos y modelos termodinámicos.
Los cálculos estiman fracciones locales de material fundido que pueden alcanzar valores muy elevados dentro de las zonas con menor velocidad, llegando en determinados puntos del modelo hasta un 79% en masa. Estas cifras representan estimaciones locales dentro del modelo y no significan que exista una cámara homogénea gigantesca ocupando todo el subsuelo de Tenerife. La estructura interpretada es compleja y está formada por regiones diferentes conectadas dentro del sistema volcánico.
La distribución de la sismicidad local proporciona otra pista. Los agrupamientos de terremotos aparecen por encima de algunas de las principales anomalías, un patrón que los autores consideran compatible con acumulación de magma, liberación de gases e inyección de volátiles magmáticos hacia el sistema hidrotermal. El trabajo respalda además la existencia de underplating, acumulación de material magmático en la base de la corteza que puede alimentar posteriormente procesos más superficiales.
Existe una precisión especialmente importante para comunicar el hallazgo: el estudio no anuncia una erupción inminente. Está reconstruyendo la arquitectura interna de un sistema volcánico activo mediante señales acumuladas durante años. La presencia de magma bajo Tenerife es esperable dentro de su contexto geológico y conocer dónde se concentra permite interpretar mejor futuras variaciones de sismicidad, deformación, gases y otras señales de vigilancia.
El trabajo cuenta con participación de INVOLCAN, ITER y la Universidad Complutense de Madrid, entre otros centros, y los autores señalan que el nuevo modelo establece una referencia para mejorar la evaluación del sistema magmático y de riesgos. Su principal utilidad futura será integrar esta geometría profunda con las señales que registran continuamente las redes de vigilancia para distinguir mejor cambios normales del sistema de procesos que requieran una atención específica.









