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Un registro de 3,5 millones de años revela cambios abruptos del monzón impulsados también desde los trópicos

paisaje lago
  • Sedimentos y polen de la meseta tibetana reconstruyen oscilaciones climáticas a escala de miles de años desde mucho antes de las últimas glaciaciones.
  • Los resultados apuntan a una combinación entre mecanismos tropicales y procesos vinculados al hielo de altas latitudes.

Un registro climático de 3,5 millones de años obtenido en sedimentos de un antiguo lago de la meseta tibetana está permitiendo reconstruir cómo cambiaron los monzones mucho antes de que existieran observaciones meteorológicas y durante numerosos ciclos glaciales e interglaciales.

El trabajo, publicado en Nature Communications, identifica oscilaciones a escala milenaria que aparecen inicialmente de manera ocasional y terminan convirtiéndose en un componente persistente del clima durante gran parte del periodo analizado.

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Los investigadores combinaron características de los sedimentos con restos de polen para reconstruir alteraciones ambientales ocurridas con resoluciones que, en algunos tramos, permiten distinguir cambios separados por décadas o siglos.

Hasta ahora, una parte importante del estudio sobre cambios climáticos abruptos a estas escalas temporales se había centrado en procesos relacionados con el Atlántico Norte, las capas de hielo y la circulación oceánica de altas latitudes.

El nuevo registro muestra un patrón diferente. Determinadas frecuencias de las oscilaciones encontradas están vinculadas con la precesión orbital, uno de los ciclos que modifica la distribución estacional de la radiación solar que llega a la Tierra.

Los autores interpretan esa relación como una señal de que cambios originados en la insolación tropical pudieron alterar gradientes de temperatura y propagarse posteriormente hasta la meseta tibetana mediante la circulación monzónica.

Eso no elimina el papel de los hielos y de las regiones polares. La principal conclusión del estudio es precisamente que ambos mecanismos deben considerarse conjuntamente: los investigadores hablan de una combinación de forzamiento tropical y dinámica de altas latitudes para explicar buena parte de la variabilidad observada.

El registro muestra además que la variabilidad milenaria cambió con el tiempo. Existen señales precursoras entre hace aproximadamente 3,5 y 2,7 millones de años; alrededor de 2,8 millones de años comienzan a multiplicarse estos episodios y, desde unos 2,7 millones de años atrás, pasan a ser habituales durante los periodos glaciales.

Después de aproximadamente 1,5 millones de años atrás, esas oscilaciones se intensificaron y comenzaron a aparecer también durante etapas interglaciales.

El trabajo no constituye una predicción directa sobre cómo evolucionarán los monzones durante las próximas décadas. El planeta actual presenta concentraciones de gases de efecto invernadero y velocidades de calentamiento diferentes a gran parte de los estados climáticos presentes en el registro.

Su utilidad consiste en mostrar que el sistema monzónico ha sido capaz de reorganizarse repetidamente a escalas temporales mucho más cortas que los grandes ciclos geológicos y que las regiones tropicales pueden desempeñar un papel activo en esos cambios.

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