- A-319 conecta células T con células B CD19 positivas y consiguió una depleción profunda sin necesitar fabricar células CAR-T individualmente para cada paciente.
- El estudio incluyó solo 12 personas y fue diseñado principalmente para evaluar seguridad, por lo que sus resultados de eficacia necesitan ensayos mayores y controlados.
Un anticuerpo biespecífico experimental ha conseguido reducir de forma profunda las células B implicadas en el lupus eritematoso sistémico y mostró señales preliminares de beneficio clínico durante un pequeño ensayo fase I. Doce pacientes recibieron A-319 y, entre los diez evaluables para eficacia, seis cumplían criterios formales de remisión a los doce meses y ocho alcanzaron un estado de baja actividad.
El medicamento funciona como un puente molecular. Una parte reconoce CD19 en las células B y otra se une a CD3 en las células T, acercándolas para que el propio sistema inmunitario elimine las primeras. El objetivo se parece parcialmente al de las terapias CAR-T utilizadas experimentalmente en enfermedades autoinmunes, pero evita extraer células del paciente, modificarlas en laboratorio y administrar previamente quimioterapia linfodepletora.
A-319 se administró por vía intravenosa tres veces por semana durante tres semanas tras una fase inicial de dosis bajas. El objetivo principal era comprobar seguridad y tolerabilidad. No se registraron muertes, eventos adversos graves considerados relacionados con el tratamiento, síndrome de liberación de citocinas de grado 3 o superior ni neurotoxicidad grave; once de los doce participantes presentaron síndrome de liberación de citocinas de grado 1.
En las dosis superiores se consiguió una desaparición completa de células B periféricas. Durante el seguimiento también disminuyeron índices de actividad del lupus, determinados autoanticuerpos y la proteinuria, mientras análisis unicelulares encontraron una reorganización inmunitaria semejante en algunos aspectos a la observada después de CAR-T anti-CD19.
Los resultados necesitan mucha cautela. El ensayo incluye solo doce personas, carece de un grupo control y las medidas de eficacia eran exploratorias. No permite saber todavía cuánto dura la respuesta, qué pacientes se beneficiarán ni si el balance entre eficacia, infecciones y otros riesgos será favorable en poblaciones mayores. El siguiente paso será comprobar esas señales en ensayos controlados y con más participantes.









