- Dos maniquíes prácticamente idénticos viajaron dentro de Orion: Zohar llevó el chaleco AstroRad mientras Helga quedó sin protección para comparar directamente las dosis recibidas.
- Los resultados muestran reducciones importantes en órganos sensibles, aunque el sistema complementaría los refugios de una nave y no elimina todos los riesgos de radiación espacial.
El viaje sin tripulación de Artemis I alrededor de la Luna llevaba dos pasajeros diseñados específicamente para responder a una cuestión crítica antes de enviar seres humanos más lejos de la protección magnética terrestre. Los maniquíes Helga y Zohar reproducían huesos, tejidos y órganos humanos y contenían miles de detectores de radiación, pero solo Zohar llevaba puesto el chaleco AstroRad. Esa diferencia permitió comparar directamente qué dosis atravesaban el cuerpo protegido y el no protegido durante el mismo viaje.
Los resultados publicados ahora muestran que el chaleco puede reducir de forma sustancial la exposición de determinadas regiones sensibles del torso. Nature resume el resultado señalando reducciones cercanas a la mitad para parte de la radiación medida. El principio del dispositivo consiste en concentrar material protector alrededor de órganos especialmente vulnerables en lugar de cubrir todo el cuerpo con una capa uniforme y pesada, una solución difícil de aplicar en misiones donde cada kilogramo transportado importa.
El experimento MARE utilizó más de 5.600 detectores pasivos y 34 activos distribuidos dentro de los dos torsos. Ambos maniquíes estaban construidos con materiales que imitan hueso, tejidos blandos y órganos de una mujer adulta, una elección relacionada con la mayor sensibilidad de determinados órganos femeninos a la radiación. La comparación se realizó durante los aproximadamente 25 días en los que Orion viajó más allá de la Luna y regresó a la Tierra.
La radiación es uno de los grandes obstáculos para las misiones fuera de la órbita terrestre baja. En la Tierra, la atmósfera y el campo magnético absorben buena parte de las partículas energéticas procedentes del Sol y del espacio profundo. Un astronauta que viaje hacia la Luna o Marte pierde gran parte de esa protección y puede quedar expuesto tanto a una dosis crónica de rayos cósmicos como a episodios mucho más intensos provocados por determinadas tormentas solares.
AstroRad está pensado principalmente como una protección adicional frente a esos episodios solares. No convierte una nave en un entorno libre de radiación ni sustituye necesariamente a las zonas protegidas de Orion. NASA contempla que, durante un evento intenso, la tripulación pueda refugiarse en la zona central de la cápsula y colocar bolsas y otros materiales alrededor para aumentar la masa existente entre los astronautas y las partículas procedentes del exterior.
La ventaja de un chaleco es que permitiría disponer de protección adicional cuando permanecer completamente encerrado en un refugio resulte poco práctico. Un traje que reduzca la dosis en órganos especialmente sensibles podría permitir a la tripulación mantener determinadas tareas críticas durante parte de una tormenta. Antes de adoptarlo de forma general, sin embargo, deben valorarse también comodidad, movilidad, calor y capacidad para trabajar durante periodos prolongados llevando la protección.
Artemis I convirtió así un vuelo de prueba de nave y cohete en un experimento humano indirecto. Los resultados no proceden de simulaciones terrestres, sino de detectores que viajaron realmente por el entorno de radiación existente entre la Tierra y la Luna. Ese tipo de datos será especialmente importante cuando NASA y otras agencias diseñen misiones de mayor duración hacia la superficie lunar y, posteriormente, trayectos interplanetarios hacia Marte.









