- El dispositivo detectó un único objetivo molecular hasta 10 attomolar en unos dos minutos y dos objetivos simultáneos hasta 100 attomolar en cinco.
- Los investigadores estiman un coste de entre 20 y 30 centavos por prueba y validaron el sistema en 40 muestras nasales frente a RT-PCR.
Una prueba molecular basada en CRISPR puede detectar material genético de virus en pocos minutos y producir una señal visible sin necesidad de utilizar un lector electrónico, según un trabajo publicado este 22 de agosto en Nature Communications. El sistema combina CRISPR-Cas13a con un pequeño circuito de fluidos cuyo funcionamiento recuerda a la rotura de una presa: cuando existe suficiente señal molecular, una barrera cambia de comportamiento y libera el líquido.
La clave está en transformar una reacción microscópica difícil de observar en un cambio físico evidente. Cuando Cas13a reconoce la secuencia de ARN buscada, modifica progresivamente la mojabilidad de una barrera molecular situada dentro del chip. Al superar un umbral determinado, el líquido atraviesa esa barrera y produce una señal de drenaje que puede interpretarse directamente, sin instrumentación óptica compleja ni manipulación manual durante la lectura.
En las pruebas de laboratorio, el sistema detectó un único objetivo hasta concentraciones de 10 attomolar en aproximadamente dos minutos. Una configuración capaz de buscar simultáneamente dos secuencias alcanzó 100 attomolar en cinco minutos. Los autores calculan un coste aproximado de 0,20 dólares para una prueba de un objetivo y 0,30 dólares cuando el dispositivo está preparado para analizar dos.
El equipo intentó además aproximar la tecnología a condiciones clínicas reales. Desarrolló un procedimiento de preparación de muestras a temperatura ambiente y utilizó 40 hisopos nasales previamente analizados para SARS-CoV-2, influenza A e influenza B. Los resultados del chip coincidieron con los obtenidos mediante RT-PCR dentro de esta pequeña cohorte de validación, aunque ese número de muestras todavía resulta insuficiente para demostrar un rendimiento diagnóstico generalizable.
La tecnología tampoco debe confundirse con un test comercial que pueda comprarse ya en farmacias. El artículo demuestra un principio de funcionamiento y una validación clínica inicial, pero un producto sanitario necesita estudios mucho más amplios sobre sensibilidad, especificidad, estabilidad, fabricación y comportamiento frente a diferentes variantes, concentraciones y condiciones de almacenamiento antes de utilizarse de forma rutinaria.
El principal atractivo del diseño está precisamente en reducir infraestructura. Las pruebas moleculares de elevada sensibilidad suelen depender de laboratorios, lectores o pasos manuales adicionales. Si futuras validaciones confirman estos resultados, un chip que combine amplificación de señal, lectura visual y bajo coste podría resultar especialmente interesante para diagnósticos fuera de grandes centros sanitarios y para regiones con recursos limitados.









